La incertidumbre rodea a la posible intervención en Haití

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HAITI.- La incertidumbre rodea la solicitud a la ONU del primer ministro haitiano, Ariel Henry, para el despliegue inmediato de fuerzas extranjeras para entender la crisis humanitaria. Henry hizo el pedido a la comunidad internacional sin definir las condiciones de actuación ni el tiempo de permanencia de la intervención.

El primer ministro hizo el pedido para hacer frente a la inseguridad derivada de la acción delictiva de las bandas armadas, que ahora bloquearon la entrada a la principal terminal petrolera del país y la falta de acceso a combustible afecta el funcionamiento de los centros de salud e interrumpe el servicio de tratamiento de agua. 

Esto ocurre en momento del resurgimiento de la enfermedad del cólera en el país, después de tres años sin que se reportaran casos. El cólera es tratable, pero potencialmente mortal, por lo que es importante mantener una higiene adecuada sobre todo con el agua, la principal fuente de su transmisión. 

Pero el cómo, cuándo y desde dónde llegarán las fuerzas á Haití todavía no está definido, a casi una semana de la solicitud de Ariel Henry, a quien el pasado lunes los 10 senadores en ejercicio demandaron que se anule su solicitud de despliegue. 

El tema de la inseguridad se suma al político, con un primer ministro de facto a quien la población ha salido a las calles exigiendo su renuncia del poder, luego de realizar el anuncio del aumento de los precios de los carburantes, al recortar los subsidios porque eran insostenibles para el Estado, argumentó Ariel Henry.

Para el politólogo haitiano Joseph Harold Pierre “es necesaria” la presencia de una fuerza extranjera para resolver, exclusivamente, el tema de la inseguridad en Haití por la violencia generalizada, y que sean los haitianos quienes se encarguen de la construcción del Estado.

Pero consideró que los militares internacionales deben ser orientados por un gobierno de transición con haitianos técnicamente competentes y moralmente prestigiosos y que tomen en cuenta la realidad del país.

“La policía no está motivada porque sabe que son los políticos que arman a las bandas criminales”, agregó el también economista, quien acusó al Gobierno de Ariel Henry de «corrupto» e «incompetente» y de estar vinculado con las organizaciones criminales.

Opciones presentadas al Consejo de Seguridad

El secretario general de la Organización de Naciones Unidas (ONU), António Guterres, propuso en una carta enviada el Consejo de Seguridad el envío a Haití de una «fuerza de acción rápida» compuesta por militares de uno o varios países para ayudar al Gobierno haitiano a recuperar el control de su capital, Puerto Príncipe, de las bandas armadas.

“Los Estados miembros que no contribuyan con personal armado podrían brindar apoyo financiero y material”, propuso Guterres en el documento. También especificó que el despliegue de la fuerza se iría eliminando gradualmente, a medida que la Policía Nacional de Haití recupere el control de la infraestructura crítica. Esto para el corto plazo.

Para medio término, la ONU señaló dos opciones que pueden contemplarse e implementarse en seguimiento a la fuerza de acción rápida. La primera es el establecimiento de un grupo policial internacional para mejorar las capacidades tácticas y operativas de la Policía Nacional de Haití, la que será “la única fuerza” en la primera línea de operaciones policiales y antipandillas.

Este grupo debe asesorar en el diseño y conducción de operaciones contra bandas armadas; asesorar y observar las actividades y procedimientos de aplicación de la ley; investigación de antecedentes del personal policial que recibe entrenamiento táctico; asesorar sobre sistemas y prácticas, así como sobre el uso, mantenimiento y control efectivos de equipos, incluidas armas y municiones.

La segunda opción sería una fuerza especial para apoyar a la Policía Nacional haitiana para hacer frente a las pandillas, incluso a través de operaciones conjuntas de ataque, aislamiento y contención en todo el país. El Consejo de Seguridad podría dar la bienvenida a una fuerza especial de este tipo, cuya viabilidad se vería fortalecida por la existencia de un amplio apoyo político y social para su despliegue y un acuerdo significativo entre el Gobierno y la oposición sobre el camino político a seguir para Haití. 

La fuerza especial estaría compuesta por unidades de policía especial bien equipadas proporcionadas por un grupo de Estados Miembros, uno de los cuales actuaría como el país líder en términos de mando y dirección de las operaciones. La Oficina Integrada de la ONU en Haití (Binuh, en francés) supervisaría e informaría sobre el cumplimiento del apoyo prestado con las normas y estándares pertinentes de derechos humanos.

“Si los Estados miembros no dan un paso adelante con el apoyo y la financiación bilaterales para esta opción, las contribuciones en el marco de una operación de las Naciones Unidas pueden ser una alternativa. Sin embargo, como se indicó, el regreso a las operaciones de mantenimiento de la paz de la ONU no era la opción preferida por las autoridades”, aclaró Guterres.

Un corredor humanitario

La ONU solicitó hace seis días que se cree un corredor humanitario para poder acceder a la terminal de combustible Varreux, situada en la capital, Puerto Príncipe, y el principal punto de entrada de carburante al país, pero que las bandas han bloqueado su entrada desde mediados de septiembre. Antes de la crisis de los carburantes, la inseguridad y la crisis económica ya acorralaba Haití, en un país donde ya 4.9 millones de personas necesitan ayuda humanitaria.

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