AL FILO DE LAS NOTICIAS
SANTO DOMINGO.- Dos informes periciales, dos explicaciones opuestas y una misma tragedia: el colapso del techo de Jet Set se ha convertido ahora en una batalla de ingeniería, cálculos y responsabilidad penal.
El documento depositado la pasada semana por los peritos de la defensa de Antonio y Maribel Espaillat, desmonta punto por punto la tesis técnica del Ministerio Público y sostiene que el derrumbe que dejó 236 muertos y más de 180 heridos no fue provocado por sobrecarga reciente del techo, sino por un deterioro interno progresivo y defectos ocultos de construcción acumulados durante décadas.
En cambio la pericia oficial, elaborada con apoyo de la Oficina Nacional de Evaluación Sísmica y Vulnerabilidad de Infraestructura y Edificaciones (Onesvie), y entregada en septiembre de 2025, concluyó que el techo colapsó por exceso de peso sobre las vigas postensadas de los ejes H y J. Según ese informe, múltiples capas de finos, tinacos, equipos de climatización, luminarias y otras estructuras añadidas durante años terminaron llevando las vigas más allá de su capacidad resistente.
Los expertos del Gobierno sostienen que la relación demanda-capacidad de esas vigas superaba el 120 %, lo que habría desencadenado un fallo por flexión y posteriormente un colapso progresivo de toda la cubierta.
Pero el informe presentado por la defensa cuestiona precisamente la base matemática de esa conclusión. Los peritos José Manuel Lockhart, Gabriel Carrera y Alfonso Ibarreta afirman que el modelo computacional utilizado por el Gobierno contiene errores de geometría y distribución de cargas que alteraron artificialmente los resultados. Entre ellos, señalan un cálculo incorrecto del espaciamiento entre vigas, lo que habría incrementado hasta en un 20 % la carga atribuida a los elementos que supuestamente iniciaron el colapso.
También sostienen que los tinacos fueron colocados en posiciones erróneas dentro del modelo estructural y que las cargas utilizadas en el programa ETABS (software que se usa en análisis estructural y diseño de edificios) excedían ampliamente el peso real existente sobre el techo.
Defensa por otro lado
La defensa argumenta además que el informe oficial ignoró un elemento estructural clave: un diafragma postensado ubicado en el centro del vano de las vigas. Según los peritos, ese componente redistribuía esfuerzos entre vigas adyacentes y hacía improbable que dos colapsaran aisladamente, como plantea la tesis del Ministerio Público.
Sin embargo, la divergencia principal aparece en la explicación causal del derrumbe. Mientras la acusación sostiene que la estructura cedió por una acumulación progresiva de peso, la defensa afirma que el techo llevaba al menos tres años soportando prácticamente la misma carga sin registrar un fallo global.
Por tanto, preguntan los peritos, si el peso era el mismo, ¿por qué el edificio colapsó precisamente la madrugada del 8 de abril de 2025?
Su respuesta apunta a un deterioro silencioso y acumulativo dentro de las vigas postensadas. El informe describe fracturas progresivas de los alambres de acero, corrosión interna y un fenómeno denominado “fisuración asistida por hidrógeno”, que debilitó lentamente la resistencia de la estructura.
!Compartir este artículo a través de tus redes sociales!

