Ausencia de familiares marcó sentencia contra dominicano por asesinato de indigentes en Nueva York

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NEW YORK.- Un dominicano declarado culpable de asesinar a cuatro hombres sin hogar mientras dormían en las calles de Manhattan fue condenado el jueves a entre 40 años y cadena perpetua, en un caso que, según las autoridades, estuvo marcado por problemas de salud mental, consumo de drogas y violencia extrema.

Detalles confirmados del caso y sentencia

Durante la audiencia de sentencia de Randy Santos, de 31 años, no hubo familiares ni allegados de las víctimas presentes en la sala para hablar sobre el impacto de los asesinatos ocurridos hace casi siete años en el barrio chino de Manhattan, reportó la agencia AP.

No hubo amigos ni familiares que describieran ante el tribunal las vidas truncadas de Florencio MoranNazario Vásquez VillegasAnthony Manson y Chuen Kok, ni personas que confrontaran a Santos por el ataque perpetrado con una barra metálica mientras las víctimas dormían en la calle.

“Hoy no hay declaraciones de las víctimas. No hay nadie aquí para contarle a este tribunal sobre sus vidas y cómo su ausencia representa una pérdida”, dijo el fiscal adjunto del distrito de Manhattan, Alfred Peterson, a la jueza Laura A. Ward.

“Pero estoy seguro de que este tribunal y esta ciudad comprenden el valor de cada vida y el don de la vida que se nos concede para vivir, tomar decisiones y tener libre albedrío”, agregó Peterson, con la voz entrecortada y visiblemente emocionado. “Ese don nos fue arrebatado por Randy Santos”.

Según AP, Santos escuchó la audiencia mediante auriculares conectados a un intérprete de español y permaneció sentado entre sus abogados de oficio. En la sala también estaba presente un activista de Chinatown que organizó el funeral de una de las víctimas, mientras familiares del acusado observaban desde la galería.

Al dirigirse al tribunal en inglés, Santos pidió una condena que le permitiera “ser alguien” después de salir de prisión. También aseguró que su condición mental “está mucho mejor ahora” gracias a la medicación diaria.

“Solo quiero decir que lo siento mucho por lo que hice”, dijo Santos. “Les pido disculpas a las personas por lo que hice. Me siento muy mal por lo que hice. Ojalá nunca hubiera sucedido”.

La jueza Ward describió el caso como el resultado de tres problemas persistentes en la ciudad de Nueva York: la falta de vivienda, las enfermedades mentales y el abuso de narcóticos.

Peterson, por su parte, calificó el expediente como “un estudio sobre cómo la vida de un joven puede descarrilarse de forma tan terrible” y reconoció que Santos “claramente tiene sus propios problemas en la vida, al igual que las víctimas”.

Durante el juicio, los abogados defensores argumentaron que Santos padecía esquizofrenia, diagnosticada meses antes de los asesinatos, y que su mente estaba afectada por pensamientos irracionales que lo llevaron a creer que debía matar a 40 personas o moriría él mismo.

La defensa intentó convencer sin éxito al jurado de que el acusado no era penalmente responsable y debía ser internado en un centro psiquiátrico en lugar de ser enviado a prisión. Desde su arresto, Santos ha permanecido alternando entre la cárcel y centros de tratamiento mental.

“Pedimos que el señor Santos no sea condenado a morir en prisión”, expresó el abogado Arnold Levine al solicitar una sentencia de 20 años a cadena perpetua. “No es incorregible ni está más allá de la redención o la esperanza”.

Sin embargo, la jueza afirmó que le resultaba difícil ignorar que el acusado atacó “a las personas más vulnerables de nuestra sociedad”, hombres que simplemente dormían en la calle.

La fiscalía había solicitado una condena de entre 50 años y cadena perpetua. Además de asesinato en primer grado, Santos también fue hallado culpable de intento de asesinato por agredir a otros dos hombres que sobrevivieron gravemente heridos.

Antes de emitir la sentencia, Ward dijo haber revisado las grabaciones de vigilancia de los ataques. Las imágenes mostraban a Santos levantando repetidamente una barra metálica de unos 1,2 metros y golpeando con ella la cabeza de una de las víctimas.

De acuerdo con los fiscales, una pareja que se encontraba en una cita vio a Santos atacando a otro hombre con la misma barra, que había encontrado en la calle. El único sobreviviente de la agresión de media hora, David Hernández, de 49 años, logró caminar herido hasta una calle cercana donde policías intentaban auxiliar a otra víctima.

Impacto en la comunidad y reacciones

Posteriormente, la policía arrestó a Santos con la barra metálica aún cubierta de sangre y cabello. Los análisis forenses encontraron ADN del acusado en un extremo y sangre de algunas víctimas en el otro, según AP. Las víctimas tenían entre 39 y 83 años.

Tras concluir la audiencia y mientras Santos era retirado esposado de la sala, el activista comunitario Karlin Chan afirmó que la sentencia representa un cierre para la comunidad de Chinatown.

“Sabía lo que hacía”, dijo Chan, restando importancia a las disculpas del acusado. “Al final, irá al lugar que se merece: la cárcel”.

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