Latinoamérica y su alineación ideal; Jugadores dominicanos encabezan lista

ESTADOS UNIDOS.- La pregunta no es si el dominicano David Ortiz es todavía el mejor bateador designado de América Latina. En la búsqueda del lineup ideal de la región, nos hemos topado con uno de los mejores designados de todos los tiempos.

Ortiz ha anunciado su retiro para después de esta temporada. Tiene 40 años de edad. El suyo es un caso semejante al del panameño Mariano Rivera, que dijo adiós cuando aún estaba en plenitud de condiciones, a pesar del avance del tiempo.

El toletero zurdo de los Medias Rojas sigue siendo uno de los maderos más peligrosos del beisbol. Viene de batear para .273/.360/.553. Sus 37 jonrones y 108 empujadas son topes para él desde 2007, cuando su OPS superaba los 1.000 puntos, temporada tras temporada.

Cuando su nombre aparezca por primera vez en las planillas de votación de Cooperstown, dentro de seis años, se hará más intensa la discusión sobre si es o no el mejor en la historia, desde la creación del designado, en 1973.

Ortiz tiene promedios vitalicios de .284/.378/.547, con 503 jonrones y 1.641 empujadas. El gran puertorriqueño Edgar Martínez, su más brillante antecesor en la MLB, dejó una línea de .313/.418/.515, con 309 vuelacercas y 1.283 remolques al llegar la hora de marcharse.

Ya Frank Thomas tiene un lugar en el Salón de la Fama. Es el primer designado en conseguir su placa, aunque buena parte de su carrera ocurrió en la inicial.

Pero hoy no buscamos al próximo inmortal entre los bateadores puros, sino al integrante de la alineación ideal de América Latina.

LA HUELLA REGIONAL

Sin hacer mucho ruido, Edwin Encarnación se ha convertido en uno de los mejores designados de las mayores. Getty Images/Stephen Dunn

Nueve de los 15 equipos de la Liga Americana tienen a un representante de la región para batear en lugar del pitcher, suponiendo que ese será el puesto donde empezará el venezolano Avisail García, desplazado del jardín derecho de los Medias Blancas de Chicago por Adam Eaton.

Es un porcentaje notable. Todos son toleteros de cuidado, como debería esperarse de alguien cuya única tarea es salir de la cueva unas cuatro veces por juego para tratar de golpear con fuerza la pelota.

La lista incluye al dominicano Alex Rodríguez, que este año buscará convertirse en el cuarto hombre sobre 700 vuelacercas y que ya ha anunciado su retiro para 2017.

A-Rod viene de una sólida cosecha con los Yankees de Nueva York, en la que sacudió 33 bambinazos, tras una campaña perdida debido a un nuevo escándalo de dopaje.

También incluye al quisqueyano Nelson Cruz, que ha sacado más de 40 en las últimas dos temporadas y suma más de 200 carreras producidas desde 2014.

Y claro, está Edwin Encarnación, otro nativo de la República Dominicana, que encontró su lugar con los Azulejos, gracias a un despliegue ofensivo que recuerda al Ortiz de sus mejores tiempos.

Encarnación ha soltado entre 34 y 42 jonrones en los últimos cuatro campeonatos. Ha llevado a casa entre 98 y 111 anotaciones en cada una de esas oportunidades. No es un bateador de .300, pero su OPS nunca ha estado por debajo de .900 desde 2012. Ya tiene dos llamados al Juego de Estrellas. Es uno de los maderos más peligrosos del joven circuito.

Consistencia. Esa es su marca. Y todo lo ha hecho sin que los medios de comunicación o el grueso de la fanaticada caigan en masa a sus pies.

‘’No me importa. Yo trato de hacer lo mejor posible para ganar juegos. No me interesa si me prestan atención o no’’, ha dicho Encarnación. ‘’Sólo trato de ganar encuentros, no importa lo que eso me exija. Trato de dar lo mejor, para que mi equipo triunfe’’.

El manager John Gibbons asegura que el secreto de su alineación es este aporreador, que creció como infielder en las granjas de los Rojos de Cincinnati.

‘’Hace mejores a sus compañeros de lineup’’, asegura el piloto.

El campocorto Troy Tulowitzki ha coincidido con eso, al ser interrogado, y afirma que Encarnación es subestimado en la gran carpa.

Ya tiene 33 años de edad. Y está en el mejor momento de su carrera.

UN ADIÓS CON CLASE

Ortiz ya no pone los números de su compatriota. Pero demostró en 2015 que está en capacidad de despedirse con clase.

‘’Es uno de los más grandes que han pasado por este deporte’’, exclamó Sam Kennedy, presidente de los Medias Rojas de Boston, cuando Big Papi anunció su inminente retiro. ‘’Es uno de los más grandes campeones’’.

El slugger es un ganador, sin duda. Cambió la historia de la franquicia con sus batazos, en los playoffs de 2004. Y con cuatro décadas de vida, todavía puede poner números cercanos a los de Encarnación.

Parecía en 2012 que las lesiones pondrían fin adelantado a su trayectoria. Demasiado peso sobre esas rodillas, demasiado esfuerzo para esa espalda. Pero desde entonces ha subido sus números de cuadrangulares (30, 35, 37) impulsadas (103, 104, 108) y juegos disputados (137, 142, 146). Nada mal para un supuesto anciano, que no renuncia a repartir tablas.

‘’El beisbol no es sólo poner números’’, apuntó Ortiz, al hacer pública su decisión. ‘’Quiero que me recuerden como alguien que fue parte de una familia. Alguien que dio lo mejor de sí, no sólo en el campo, sino a todos a su alrededor’’.

Así será, seguramente. Aunque Kennedy tiene una visión personal, que muchos compartirán: “Esperaremos al final del torneo, para levantar nuestras cabezas y ver a lo más alto, buscando uno de sus grandes batazos, y verle luego apuntar con su dedo al cielo, cuando pise el home, por última vez”.

Fuente: ESPN

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