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NEW YORK.- Los dominicanos celebran este viernes un hito con el primer encendido de 16 edificios icónicos de Nueva York con los colores de su bandera para celebrar el Día de la Independencia de la República Dominicana, un acto llamado a reconocer la presencia y contribución de esta comunidad en la Gran Manzana.
Los quisqueyanos celebran hoy el 182 aniversario de su independencia desde Nueva York, la ciudad que alberga su mayor población en la diáspora y en la que han destacado por sus aportes a la economía como dueños de variados negocios, educadores, científicos, políticos, o en el sector servicios.
De acuerdo con el consulado, alrededor de un millón viven en esta ciudad en la que han estado presentes desde 1613, cuando el comerciante Juan Rodríguez, que nació en la República Dominicana, se convirtió en el primer habitante no indígena de lo que hoy es Manhattan, y que más adelante, entre 1960 y 1990, fue destino de la mayor emigración de ese país.
«¡Viva la República Dominicana!, ¡Viva Juan Pablo Duarte!«, gritaba con entusiasmo un grupo, mientras agitaba con emoción su emblema nacional blanco, rojo y azul durante un acto en que se colocó una ofrenda floral en el parque que lleva el nombre de Juan Pablo Duarte (1813-1876).
Duarte, que ideó y lideró varias organizaciones para luchar por la independencia, junto a Francisco del Rosario Sánchez y Matías Ramón Mella, es uno de los padres de la patria.
El cónsul, Jesús Vázquez, que estuvo acompañado por representantes de la Policía Nacional de República Dominicana y policías dominicanos en Nueva York, destacó allí que la «identidad y compromiso inquebrantable por la República Dominicana, el ideario de Duarte», convoca a los dominicanos «a vivir la libertad con responsabilidad, a defender la justicia y la unidad nacional».
«Reafirmamos que la dominicanidad se mantiene viva en cada acto de servicio, cada gesto de solidaridad y en cada logro de nuestra gente. Celebramos no sólo una fecha histórica, sino la fuerza de una comunidad que trabaja, emprende y progresa sin olvidar sus raíces», afirmó.
El cónsul destacó entre los logros que 5,000 dominicanos son miembros de la policía de la ciudad y cinco son jefes de departamentos, sin olvidar los avances de la comunidad en otros estados, donde han sido elegidos como alcaldes y legisladores.
Por su parte, el representante federal Adriano Espaillat, primer dominicano electo al Congreso de EE.UU. y presidente del Caucus Negro e Hispano, señaló complacido que los dominicanos han llegado también a la NASA.
Un paseo por el Alto Manhattan, principal barrio dominicano
Una caminata por el Alto Manhattan, el barrio dominicano por excelencia, muestra en sus calles una vibrante comunidad, trabajadora y de sonrisa fácil aún al desconocido.
Restaurantes, bodegas, salones de belleza, negocios de envío de dinero, reposterías y joyerías son algunos de los comercios establecidos a lo largo de sus calles, que desde hace años también han dado la bienvenida a otros vecinos y emprendimientos latinos, entre ellos mexicanos, ecuatorianos y salvadoreños.
El merengue que sale de los negocios o las mesas de venta en las aceras acompaña cada paso, donde el visitante o residente encuentra diversos productos de consumo, productos de belleza, ropa o cosméticos.
Los merengues del famoso cantante dominicano Fernando Villalona se escuchaban en el restaurante donde Yazmin trabaja celebrando la festividad patria. La trabajadora, que emigró de Bonao hace nueve años pero viaja con frecuencia a su país, dijo a EFE estar «muy contenta» por la independencia.
Por el contrario, José Manuel, que vendía chicharrones de cerdo y yuca en un puesto ambulante en una esquina del bulevar Juan Pablo Duarte en el Alto Manhattan, y su amigo José, aseguraron a EFE que no tenían motivos para celebrar.
De acuerdo con José, todos los gobiernos que han estado en el poder en su país no han defendido los ideales de los libertadores. «Han sido iguales que los que se sacaron del poder» al proclamarse la libertad, afirmó.
La celebración de independencia concluye con la iluminación de los edificios como el Empire State, la estación Grand Central y paisajes emblemáticos del norte del estado, como las cataratas de Niágara.
Según el congresista Espaillat, el histórico momento se debe a que la gobernadora Kathy Hochul reconoce que la comunidad dominicana ha crecido y se ha establecido más allá de la ciudad.
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