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Una enfermedad vírica que afecta al ganado bovino, los casos crecientes de coronavirus y los problemas económicos del país han encarecido en Pakistán la esperada fiesta del sacrificio, Eid-ul-Adha, una de las principales festividades islámicas que en el país asiático se celebra este domingo.
Musulmanes de todo el mundo sacrifican vacas, búfalos, cabras y camellos para celebrar el fin de la peregrinación a La Meca, pero un brote de dermatosis nodular contagiosa ha obligado a sacrificar a cientos de vacas y los mercados presentan estos días un aspecto menos concurrido que de costumbre.
«Esperamos que las ventas de animales desciendan este año por la enfermedad bovina y por el menor poder adquisitivo del público», dijo a Efe un miembro de la Asociación de Curtidores de Pakistán, Ashfaq Nadeem.
En las últimas semanas, al menos 700 vacas han sido sacrificadas en la provincia de Sindh, en el sureste del país, y miles se han visto afectadas por una enfermedad que se transmite a través de insectos, según datos del periódico paquistaní Express Tribune.
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