Doña Rosa e Hipólito Mejía, una historia de amor de 58 años

AL FILO DE LAS NOTICIAS

La pareja conformada por el expresidente de la República, Hipólito Mejía, y doña Rosa Gómez de Mejía, se ha separado este lunes físicamente, con el repentino fallecimiento de la dama. Su matrimonio se caracterizó por el amor y el respeto mutuo que se profesaban, incluso públicamente.

Durante sus 58 años de unión matrimonial, la pareja procreó cuatro hijos, los cuales les dieron varios nietos, que eran fuente de amor para ambos. Son sus hijos Ramón Hipólito, Felipe, Lissa y Carolina. Esta última es alcaldesa del Distrito Nacional y secretaria general del Partido Revolucionario Moderno (PRM).

Era común escuchar a Hipólito Mejía referirse siempre a doña Rosa, como cariñosamente la llamaba él y otras personas. Sus palabras de amor y respeto no faltaban en las actividades en las que estaba y se refería a ella. Hoy en la clínica donde fue llevada y declarada muerta, su rostro era todo tristeza. Era el de un hombre derrotado por la tristeza. Se montó en su vehículo junto a su hija Carolina Mejía sin decir palabras. Parecía que un nudo lo ahogaba.

Todo el que conoció a la exprimera dama la describe como una mujer dulce, cariñosa, discreta y una madre abnegada y muy apegada a la familia. Nunca fue muy afecta a la vida política, aunque el Despacho de la Primera Dama de la República fue fundado para ella en la gestión de su esposo (2000-2004). Era poco vista en las actividades proselitistas, pero siempre se mantuvo al lado de su esposo y era común que en los mensajes que el expresidente dirigía a la nación, ella lo acompañara. Eran muy unidos.

Rosa Altagracia Eulogia Gómez Arias de Mejía nació el 11 de marzo de 1940 en la comunidad Gurabo, provincia Santiago, y se casó con Hipólito Mejía el 4 de julio de 1964.

Doña Rosa falleció la noche de este lunes de un infarto fulminante. Fue declarada muerta en la Clínica Abreu, donde fue llevada luego de sentirse mal. Estaba en el Museo Trampolín, en la Zona Colonial, fundado por ella.

La fallecida dedicó su vida a las causas sociales. De hecho, desde el Despacho de la Primera Dama realizó actividades dedicadas al desarrollo social de la nación, principalmente a la niñez.

Condecoraciones

Entre los reconocimientos que recibió doña Rosa, está la Gran Cruz de la Orden Isabel La Católica de su Majestad el Rey Don Juan Carlos I de España; el Doctorado Honoris Causa en Humanidades por la Universidad Católica Tecnológica del Cibao y el Botón Paul Harris, de la Fundación Rotaria Internacional, entre otros honores y condecoraciones.

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