Yocairi Amarante dice los que van a cometer ataques con ácido del diablo lo van a pensar dos veces

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Yocairi Amarante nadie le va a reparar el daño que le ocasionaron al ser atacada con ácido del diablo, sin embargo, le queda la satisfacción de que se hizo justicia, y ahora su principal objetivo es seguir adelante por su propio bienestar y luchar por el futuro de su pequeña hija de tres años.

“Ellos (los condenados) no pagarán lo que me hicieron con las condenas que le impusieron, pero por lo menos, algo es algo, y el crimen no quedó impune”, dijo la joven a Diario Libre la mañana de este viernes, un día después de que dictaran 30 años a su expareja Willy Antonio Javier Monegro, y a Pedro Alexander Sosa Méndez, además de Joan José Féliz, quienes cometieron el crimen.

Yocairi Amarante lleva una vida normal.

Con su caso, la joven dice que quiere dejar un legado: “Que sea un ejemplo a seguir para que no sigan ocurriendo esos crímenes. A partir de ahora los que van a cometer eso, lo van a pensar dos veces antes de hacerlo”.

Relató que al llegar a su casa, luego de escuchar la sentencia con la que dio por superada una etapa difícil de su vida, lo primero que hizo fue reunirse con su familia y compartir, aunque hubo muchas lágrimas por todo lo que representó este proceso para ella como mujer joven y para toda su familia.

Una vida normal

A sus 20 años de edad, sin miedo a mostrar las secuelas del brutal ataque en su cara y en su piel, Yocairi está determinada a enfrentar los desafíos que les depara el futuro, mientras tanto, vive una vida normal junto a su hija en su humilde casa en un barrio del Distrito Nacional.

Durante la conversación con los reporteros de Diario Libre, se encontraba lavando su ropa, y limpiando su casa. Le acompañaba una amiga y su hija, quien inocentemente interrumpía la conversación para decir “esa es mi mamá” y hacerla sonreír.

Yocairi manifiesta que tiene buena autoestima, a pesar de las circunstancias. En la sala de su casa tiene colgada una pintura en la que se muestra a ella misma con ropa elegante, mucho estilo y sin ocultar las marcas en su cuerpo.

Aconseja a las mujeres que han pasado por su situación que no se rindan, “que tengan fuerzas, que no se derrumben, que sigan echando hacia adelante. Que cuando sientan que se van a caer que piensen en su familia o en sus hijos, si tienen”. Es de ahí de donde dice que obtiene todas sus energías.Denuncien la violencia

La joven le aconseja a las mujeres que denuncien cualquier acto de violencia, que “no aguanten golpes ni maltratos, que si no se sienten bien en una relación se separen antes de que sea muy tarde”.

Recordó que durante su relación con Willy este era muy controlador. “Por ejemplo, cuando yo salía a visitar a mi mamá me ponía hora. Si yo salía a las 4:00 de la tarde, me decía que tengo que estar en la casa a las 5:30 pm… Si mis hermanas iban a salir a una discoteca a beber entre familia no me dejaba. Si no era con él, yo no salía para ningún lado”, relató.

Admite que a pesar de las señales, nunca pensó que su expareja llegaría hasta el punto de hacerle el daño que le ocasionó, pero lo hizo. “No pensó en nuestra hija, ni en su mamá que está enferma. Él dijo por ahí voy, hasta que lo logró”, recordó Yocairi.Otras vidas marcadas

Como Yocairi, muchas otras mujeres han sido víctimas de ataques por ácido del diablo en el país. Sus casos han movido a las autoridades a tomar medidas para regular las sustancias con la que se prepara el fatal químico. La mayoría de los casos se producen por celos o asuntos pasionales.

A continuación algunos casos:

Yanelys Arias López, de 42 años, perdió la vida el 3 de septiembre de este año tras ser atacada con ácido del diablo en el municipio de Tenares, provincia Hermanas Mirabal. El ataque en su contra se materializó el 20 de agosto de este año. 
Mercedes Taveras Díaz fue víctima cuando se desplazaba en una pasola junto a su hija menor de edad en San Francisco de Macorís. El crimen ocurrió el 20 de septiembre del año 2017. 
Josefina Arias Guzmán también sufrió la desgracia de haber sido atacada con la sustancia tóxica. El 8 de marzo de 2014, mientras se encontraba visitando a sus padres en un barrio de Baní, provincia Peravia.

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