El Parlamento británico respalda a May y convoca elecciones anticipadas

El Parlamento británico ha arropado a la «premier» Theresa May y ha aprobado la moción para convocar elecciones anticipadas el 8 de junio. Por 522 votos a favor y 13 votos en contra, la líder conservadora ha logrado la mayoría de dos tercios necesaria para la nueva cita con las urnas, que se produce casi un año después de la victoria del Brexit en el referéndum de la UE.

May ha justificado el adelanto de las elecciones, previstas inicialmente para el 2020, por la necesidad de «reforzar» la posición del Gobierno británico durante las negociaciones del Brexit y con el objetivo de garantizar «un futuro fuerte para el país». En el debate previo, May prometió «luchar por cada voto» en los 49 días de de campaña, aunque se negó a participar en debates televisivos con los líderes de otras fuerzas políticas.

El líder de la oposición, el laborista Jeremy Corbyn, pidió a sus correligionarios que votaran a favor de las elecciones anticipadas, aunque advirtió que el giro repentino de May -que durante nueves meses negó el adelanto de los comicios- ha servido para demostrar a los británicos que «no se puede confiar en ella».

«¿Cómo vamos a creernos cualquier cosa que digan los tories en las próximas siete semanas?», preguntó Corbyn en el turno de intervenciones. En vez de cuestionar directamente el Brexit, el líder laborista atacó a May por el lado de la «austeridad» y acusó de los conservadores de haber «traicionado» a los británicos con el aumento del déficti y la decuda, con la caída del nivel de vida y los recortes en las escuelas y en los hospitales.

Corbyn, que se juega su ser o no ser en estas elecciones, se ha enfrentado ya a las primeras bajas dentro de su propio partido: al menos tres diputados -Tom Bleckinshop, Alan Johnson y Liz McInnes- han anunciado que no buscarán la reelección por discrepancias con su líder, acusado de complacencia en el camino hacia el Brexit «duro».

Los dos últimos sondeos de YouGov y ComRes otorgan a los conservadores una ventaja aplastante de 21 puntos sobre los laboristas. De traducirse en las urnas, los conservadores lograrían en torno a 375 diputados (frente la exigua mayoría de 330 sobre un total de 650 que tienen ahora) y duplicarían prácticamente a la principal fuerza de la oposición.

La situación en el laborismo británico es tan crítica que el ex premier Tony Blair estudia arrimar el ascua al Partido Liberal-Demócrata de Tim Farron, que aspira a capitalizar el voto anti-Brexit en la cita del 8-J. En un comunicado público horas después del anuncio, Blair denunció abiertamente la estrategia del Brexit «duro» de Theresa May y rompió una lanza por la permanencia en el Mercado Único.

El Partido Liberal-Demócrata, que fue prácticamente barrido del mapa por David Cameron en las elecciones del 2015 y vió su representación parlamentaria reducida a nueve diputados, ha recuperado el tercer puesto entre los votantes con el 11% se las preferencias. Los analistas predicen sin embargo un salto cualitativo en las próximas siete semanas y hablan ya del «peligro amarillo» como la auténtica alternativa a May tras la previsible debacle de los laboristas.

En su intervención parlamentaria, Farron aseguró que las elecciones tendrán el valor simbólico de un segundo referéndum y servirán para expresar «la oposición de gran parte de los británicos al Brexit desastroso de Theresa May». Farron retó a May participar en los debates televisivos: «Usted y yo nos medimos en el pasado ante las cámaras, no veo la razón por la que ahora quiere negarse. No hay nada que temer».

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