El hit 3,000 de Ichiro Suzuki resalta los mejores momentos del 2016

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AL FILO DE LAS NOTICIAS.- MIAMI (MLB).-  La historia tuvo que esperar alrededor de una semana a finales de julio y principios de agosto. Pero finalmente, el japonés Ichiro Suzuki logró lo que muchos pensaron era inalcanzable, llegar a 3,000 hits.

Nadie ha puesto nunca en duda la habilidad de Ichiro para batear una pelota de béisbol y recopilar cifras exorbitantes de imparables. Simplemente era inconcebible que alguien que jugó su primer encuentro en las Grandes Ligas a los 27 años se pudiese convertir en un miembro del club de los 3,000 hits.

Sin embargo, si la historia nos ha enseñado algo del icónico guardabosque es a jamás dudar de él.

Para Ichiro, tan importante como dar el hit 3,000 era hacerlo con un batazo sobre el cual no hubiese dudas. En la época de la tecnología, no quería que el memorable momento fuese decidido por la interpretación de los que manejan la repetición.

Las cosas nunca llegaron a ese punto.

El 7 de agosto en el Coors Field de Denver, Ichiro bateó una línea que pegó contra la pared del jardín derecho y gracias a la cual llegó parado a la tercera base.

“Creo que fue apropiado que fuese un triple”, dijo Rich Waltz, el cronista de los Marlins para FOX Sports Florida. “Su carrera siempre se basó en la velocidad”.

Waltz tiene una larga historia de trabajo narrando juegos de Ichiro. Fue parte del equipo de transmisión en Seattle durante el 2001, cuando el jardinero tomó por sorpresa a las Grandes Ligas.

“Personalmente, haberlo visto llegar a 3.000 hits fue increíble”, dijo Waltz. “Yo estaba en Seattle cuando llegó a los Entrenamientos Primaverales. Había muchísimas dudas sobre su swing y su juego, sobre si podría tener éxito en las Grandes Ligas”.

Diez veces convocado al Juego de Estrellas, Ichiro vivió un resurgir personal en el 2016, bateando .291, con promedio de embasarse de.354 y .376 de slugging. Empezó el año a 65 hits de los 3,000 y, basados en su decepcionante 2015, cuando bateó .229, muchos se preguntaron si su carrera estaba llegando al final.

Pero cuando pudo encontrar tiempo para jugar en el 2016, rápidamente empezó a acercarse al hito.

“Siempre fue un número del que hablaba en privado y que consideraba en un lugar muy alto en la lista de logros”, dijo Waltz. “Al principio de su carrera, cada vez que llegaba a 200 hits apartaba el bate que había utilizado, pues para él era algo importante”.

Llegada la mitad de la temporada y terminada la pausa del Juego de Estrellas, la búsqueda de los 3,000 hits se convirtió en una de las historias más seguidas en Las Mayores. Un gran contingente de medios japoneses -muchas veces de más de 50 reporteros- seguía al club.

El normalmente calmado Ichiro quizás se distrajo por todo el alboroto, pues sus números empezaron a decaer. Entre el 28 de julio y el 6 de agosto se quedó varado en 2,998 hits tras irse de 11-0 en siete juegos.

Una vez se colocó a un hit, el manager Don Mattingly lo insertó en el lineup abridor el 7 de agosto. En su tercer turno, contra el zurdo Chris Rusin, Ichiro mandó un pitcheo en 2-0 hacia el muro de la derecha. El venezolano Gerardo Parra pegó un brinco infructuoso para tratar de tomarla. Después que la bola rebotó, Ichiro completó con facilidad el triple y se convirtió en el primer pelotero nacido en Japón en dar 3.000 hits en Grandes Ligas.

Con el juego detenido momentáneamente, sus compañeros lo rodearon enseguida.

“Más que el número, más que los 3,000 hits en sí”, dijo Ichiro a través de un intérprete, “cuando vi a mis compañeros salir así de felices, y ver lo receptivos que fueron los fanáticos, supe que no se trataba sólo de los 3,000 y lo que hice yo, sino de mis compañeros y mis aficionados”.

Gran parte de su éxito se basa en su meticulosa habilidad para golpear la pelota y enviarla a donde no haya nadie con un guante. Pero el número 3,000 también nos recordó que Ichiro todavía puede mandar la bola bien lejos.

De acuerdo con Statcast™, el triple estaba proyectado a viajar 364 pies desde el home. La velocidad de salida del batazo fueron 92.6 millas por hora. Esta temporada, la distancia promedio de los batazos de Ichiro fue 196.08 pies, bien por debajo de la media de las Grandes Ligas (218.07).

Con la historia en juego, Ichiro le puso algo de poder a su swing.

“Él tiene más poder del que la gente piensa”, dijo Waltz. “El triple funcionó perfecto porque la banca de los Marlins estaba en frente de la tercera base. Todo el equipo salió disparado”.

Las felicitaciones llegaron desde todos los rincones del mundo del béisbol.

“Cualquiera que de 3,000 hits es un gran bateador”, dijo Pete Rose, el líder en hits de todos los tiempos en Las Mayores. “Ichiro es un tremendo bateador. Lo que hacen estos 3,000 hits es ponerlo automáticamente en el Salón de la Fama”.

“Siempre me ha impresionado lo que ha hecho a lo largo de su carrera”, dijo Hank Aaron. “Pocos pueden decir que dieron 3,000 hits. Podemos hablar de 500 jonrones y otros hitos. Pero que él haya dado 3.000 hits te demuestra lo consistente que ha sido en Japón y en Estados Unidos”.

Después de dar el histórico hit, Ichiro le dio el uniforme, los zapatos, los guantines de bateo, las muñequeras y el protector del codo al Salón de la Fama.

Ichiro, que terminó la temporada con 3,030 hits, es apenas el cuarto jugador nacido fuera de Estados Unidos en llegar a 3,000 hits. Se unió a Roberto Clemente (Puerto Rico), Rod Carew (Panamá) y Rafael Palmeiro (Cuba).

A los 43 años, Ichiro no ha mostrado signos de querer detenerse. Los Marlins tomaron la opción de su contrato para el 2017 y añadieron una para el 2018.

“Vamos a olvidarnos de las preguntas de la edad y todas esas cosas, porque Ichiro es un tipo que puede jugar las tres posiciones de los jardines”, dijo Mattingly. “Y las juega bien. Y todavía lanza bien y corre bien. Es un pelotero productivo para tener en la banca y siempre está preparado”.

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